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El metapensamiento: ¿sabés cómo pensás?
Metapensamiento, software preinstalado y algunas reflexiones después de perderme un poco.
¿Alguna vez te detuviste a pensar que tu propio cerebro te puede engañar?
Es decir, vos estás seguro de que la realidad es de una manera, pero en realidad estás viendo tu percepción de ella.
La habilidad de observar tus propios pensamientos, como un testigo externo, es lo que se llama metapensamiento.
Hace ~2 meses tuve un evento en el que claramente mi percepción no estaba alineada a la realidad. Tanto, que la realidad me obligó a parar unos días de manera forzada. Este momento sumamente reflexivo me ayudó a evaluar dónde me perdí y a sacar algunas conclusiones que espero puedan ayudar a alguien más a examinar sus propios pensamientos.
Y como hace mucho que no escribo, me pareció un buen momento para compartirlas.
Nutrir la relación más importante: la pareja
En este aspecto me siento sumamente fortalecido.
Con Leti cumplimos 19 años de casados y seguimos con el compromiso de conquistarnos en nuestras nuevas versiones.
Hay además algo especialmente valioso en una persona que te conoce hace tanto tiempo: su cerebro también funciona como un sensor de tu realidad. Puede detectar que estás saliendo del riel incluso antes de que vos mismo puedas verlo.
Cuando tu propia percepción está distorsionada, tener al lado a alguien que conoce tus patrones, tus reacciones y tu forma habitual de pensar te da otro punto de referencia. De alguna manera, permite contrastar tus sensores con los de otra persona.
En esta oportunidad me tocó necesitar soporte y lo tuve.
Simplemente saber que ahí está todo bien te permite liberar una cantidad enorme de energía para concentrarte en otros aspectos.
Cuidar la red de contención
Cuando hay algo que no estamos pudiendo manejar, es clave tener personas que puedan decírtelo.
Pero para que eso funcione tienen que existir las dos partes: la confianza para decirlo y la capacidad para recibirlo.
Esa relación obviamente no se construye cuando aparece el problema. Se forma con el tiempo y tiene que ser genuina.
Un gracias especial a los que saben que forman parte de mi red y estuvieron ahí.
La pregunta para vos es: ¿Quién forma parte de tu red de contención?
Y quizás más importante: ¿les darías permiso para decirte que algo no está bien aunque vos estés convencido de lo contrario?
Examinar cómo pienso
Hay un ciclo que me parece clave:
sentimiento → pensamiento → decisión → acción → reflexión → sentimiento
Y vuelta a empezar.
Somos básicamente una máquina de sentimientos. Estos se mezclan con nuestra historia y conocimientos para formar un mapa del mundo, y sobre eso estamos accionando.
Hay mucho escrito sobre esto, pero en particular me gusta cómo lo presenta Charlie Munger en The Psychology of Human Misjudgment.
Dentro de la charla explica algunos comportamientos automáticos usando como ejemplo a animales sociales.
Las hormigas, por ejemplo, liberan una feromona cuando mueren. Esa feromona hace que las demás respondan automáticamente sacando el cadáver fuera de la colonia.
Un profesor de Harvard hizo un experimento en el que aplicó esa feromona a una hormiga viva. Las demás hormigas la sacaron de la colonia a pesar de que pataleaba e intentaba con todas sus fuerzas volver a entrar.
Al igual que las hormigas, nosotros tenemos un montón de comportamientos preinstalados, pero al ser un organismo más complejo, tenemos considerablemente más comportamientos de fábrica.

Muchas veces estamos reaccionando desde ese firmware y, al mismo tiempo, convencidos de que estamos tomando una decisión perfectamente racional.
Robert Cialdini documentó en Influence varias de las técnicas que pueden utilizarse para influir sobre nosotros aprovechando justamente estos mecanismos.
La pregunta es: ¿Estás decidiendo o estás reaccionando?
La filosofía hoy es más importante que nunca
Necesitamos desarrollar un marco de pensamiento.
Creo que un buen punto de partida es asumir que, después de miles de años de humanidad, es bastante poco probable que estemos teniendo una idea genuinamente nueva.
Otros ya se hicieron muchas de las preguntas que nos estamos haciendo nosotros.
Por eso leer filosofía y conocer el pensamiento de otras personas me parece cada vez más importante. Si no te gusta leer, conversa con personas que te inspiren.
Un buen ejemplo es el estoicismo, que hoy está nuevamente en auge.
Es una filosofía griega que pone a la razón como una herramienta central para vivir. Una de sus ideas fundamentales es extremadamente simple: existen cosas que controlamos y cosas que no.
Tiene sentido gastar energía solamente en el primer grupo. Es la formula de la felicidad y libertad.
Los estoicos también hablan del areté: virtud o excelencia. La idea de que en cada momento debemos intentar expresar la versión más elevada de nosotros mismos.
Soportar las pruebas con una mente tranquila le quita a la desgracia su fuerza y su carga.
Para familiarizarte con estas ideas te recomiendo El pequeño libro del estoicismo.
En un mundo donde el conocimiento técnico se comoditiza cada vez más, poder responder por qué hacemos lo que hacemos se vuelve todavía más importante.
Conclusiones
Estoy reactivando el blog después de meses sin escribir, y me pareció bueno hacerlo compartiendo algo de mi experiencia reciente, como una forma de volver a sincronizar con los que encuentro acá.
Desde el corazón, me queda gratitud por las personas que estuvieron ahí. Desde la cabeza, evaluar más seguido como pienso.
y vos: ¿Sabés cómo estás pensando?
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